Aumenta la basura tecnológica

La constante evolución tecnológica trae consigo la fabricación de gran cantidad de material electrónico. La costumbre de sustituir rápidamente los dispositivos electrónicos por otros mejores supone que todo ese material se convierta en basura tecnológica, requiriendo un tratamiento especial.

Evolución y basura tecnológicas

Los países industrializados siguen sin saber cómo tratar de manera efectiva el problema de la basura tecnológica. La tendencia de evolución constante de la tecnología da como resultado la creación de cientos de nuevos modelos de diferentes aparatos, en periodos de tiempo cada vez más cortos. Ello lleva a que los consumidores se acostumbren a reemplazar constantemente sus anteriores gadgets. Sin embargo, la legislación vigente es incapaz de dar una respuesta del todo efectiva al correcto tratamiento de los desechos electrónicos y las prácticas de consumo descritas suponen un preocupante aumento de la basura tecnológica y, consecuentemente, de la contaminación medioambiental.


En América Latina, el problema se agudiza aún más. Así lo señalaba Antonio Guzmán Landero, en un coloquio universitario sobre “Ética y Tecnología”, organizado por la Universidad Popular Autónoma de Veracruz. La contaminación en los países latinos es un problema aún mayor porque las leyes que señalan el destino y tratamiento adecuado de este material son prácticamente inexistentes. Cuando un consumidor decide dejar atrás su modelo de teléfono móvil y adquirir uno nuevo, el destino del primero es el mismo cubo de basura donde se deposita la orgánica. Este uso y abuso irracional de los productos tecnológicos se está convirtiendo en un problema de contaminación de primera magnitud y requiere de una intervención inmediata. Sin embargo, las autoridades no han sido, hasta ahora, capaces de responder al vertiginoso ritmo de la evolución tecnológica.

El problema del tratamiento de los residuos tecnológicos

El tratamiento adecuado de la basura tecnológica es un problema sin soluciones efectivas, tanto en países en vías de desarrollo como en los industrializados. La gran mayoría de los consumidores desconocen, incluso, hasta qué punto son contaminantes los aparatos tecnológicos que desechan o acumulan en sus viviendas. Los teléfonos móviles, uno de los que más rápidamente se reemplaza y desecha, contienen materiales altamente contaminantes como cromo, plomo o cadmio. Un aparato de televisión tiene cadmio y mercurio y, por sí solo, puede ser el culpable de la contaminación de 80 mil litros de agua.


Tanto Guzmán Landero como otros ponentes del coloquio y profesionales del sector, insisten en que el consumidor debe también tener una participación activa en la reducción de la basura tecnológica que genera. El reciclaje de los aparatos es tan importante como su reutilización. De la misma manera, son aportes positivos la disminución de los trabajos de impresión o el uso del tóner reciclado, así como encontrar nuevos dueños para los dispositivos electrónicos que dejan de utilizarse. En navidades, esta práctica puede traducirse en una atractiva propuesta: hacer regalos de segunda mano. Si el mercado de segunda mano se afianza y adquiere mayor protagonismo, dos problemas fundamentales en la actualidad pueden empezar a atajarse: las consecuencias de la crisis económica y la contaminación del medioambiente.