El consumo responsable de impresoras y tintas

Numerosos colectivos alertan de la importancia de hacer un consumo responsable del material tecnológico. La basura tecnológica es una amenaza para las personas y el entorno y se hace necesario un cambio de mentalidad.

Una nueva forma de utilizar impresoras y tintas

La impresora es uno de los periféricos más comunes en los hogares y las empresas. Junto a ellas se encuentran sus inseparables consumibles, las tintas y los tóneres. Cuando llegaron al mercado, las impresoras y las tintas supusieron una revolución en el mundo de la informática. Los consumidores podían imprimir copias y más copias de sus documentos y textos. La llegada de la fotografía digital y de los periféricos especialmente pensados para imprimir imágenes, supuso una nueva revolución en la industria de la impresión. Por segunda vez, el consumo de estos dispositivos y sus consumibles se disparaba en el mercado.

Actualmente, imprimir un documento, imagen, fotografía o cualquier tipo de texto es una actividad cotidiana. La rápida evolución tecnológica y la guerra de mercados ha propiciado un aumento abrumador del número de modelos de impresoras y ha supuesto un descenso contundente de sus precios. Sin embargo, el coste de las tintas originales no ha marcado grandes diferencias con las primeras que salieron al mercado. Esto ha permitido el surgimiento de una industria de tinta y tóner para impresoras, genéricos, recargables o en grandes contenedores. Pero ha impulsado también una práctica poco recomendable para el entorno: la compra compulsiva de nuevas impresoras en lugar de nuevos cartuchos de tinta y tóner.

Esta situación ha sido propiciada principalmente por la guerra de marcas. El consumidor busca adquirir los últimos modelos pero sigue teniendo en cuenta el costo de tal adquisición. En el caso de las impresoras y tintas, adquirir un nuevo dispositivo supone desembolsar una cantidad económica menor que hacerse con un nuevo set de cartuchos. Consecuentemente, el consumidor ha aprendido a optar por la compra de nuevas impresoras y los modelos anteriores, aunque aún funcionen a pleno rendimiento, son apartados o desechados como residuos.

El panorama de consumo de este tipo de aparatos es similar al de otros dispositivos, por ejemplo, los teléfonos móviles. El resultado de estas prácticas de consumo irracional es la acumulación de gran cantidad de residuos tecnológicos que no se tratan adecuadamente, por lo que muchas veces son culpables de contaminar el medioambiente. Un problema de estas características requiere de soluciones que puedan asumirse rápidamente y cada vez son más las entidades públicas y privadas que dedican tiempo, esfuerzo y recursos para poder atajarlo. En ese sentido, el empuje inicial surgió desde un sector de los propios consumidores. Las personas concienciadas con la necesidad de preservar el entorno han logrado unir sus canales de denuncia a través de Internet, impulsando modelos distintos de consumo. En lo que respecta a las impresoras y sus consumibles, las propuestas van desde tipos de letra que reducen a la mitad la necesidad de tinta hasta software para imprimir menos cantidad de información o alternativas, como el correo electrónico, para evitar que un documento tenga que ser impreso.