OKI España y su cambio de dirigentes

Matthew Farrow fue nombrado consejero delegado de OKI Systems Ibérica, el 1 de octubre de este año. La empresa japonesa culminaba así su decisión de cesar al antiguo consejero, Javier Toledo, de su cargo. Una serie de irregularidades contables han sido la causa del cambio de dirección de OKY España.

Matthew Farrow es el nuevo consejero delegado de OKY Systems Ibérica

En agosto de este año, los medios de comunicación se hacían eco de una noticia que explicaba que la filial española de la empresa OKY había exagerado sus cuentas, bajo la dirección del anterior consejero delegado, Javier Toledo. Las irregularidades contables supondrían, según estimaciones de OKY, un impacto económico en todo el grupo de más de 82 millones de euros. La primera reacción de la empresa, tras haber llevado a cabo la investigación interna, fue suspender de sus funciones a Javier Toledo, quien había ocupado este rol desde la apertura de la filial en España.
Estos antecedentes han permitido acoger las noticias del cambio de dirección de la filial española con menos sorpresa. El 1 de octubre, OKY nombraba nuevo consejero delegado de OKY Systems Ibérica a Matthew Farrow. La recién estrenada dirección de OKY España viene avalada con una historia de relación empresarial que comenzó en 1995. Desde entonces, Matthew Farrow ha sido una pieza clave en la corporación japonesa, ocupando altos cargos en ventas, marketing y planificación, en España y otros puntos de Europa donde OKY tiene presencia empresarial.
Con la recién estrenada dirección de OKY Ibérica, la compañía nipona se afianza en sus nuevas líneas de negocio. El objetivo es impulsar los otros sectores empresariales de OKY en el país, con la intención de poder mantener el nivel de competitividad en el mercado actual.

OKY afianza sus líneas de negocio en el mercado internacional

La empresa OKY Electric Industry Co. Limited protagonizó su primer cambio estratégico en 2006. Desde que fuera fundada por Kibataro Oki, en 1881, sus directrices y líneas de negocio no habían variado en exceso. El cambio de 2006 supuso un giro de 180 grados, capaz de permitir el salto internacional de la firma japonesa. Las operaciones se descentralizaron y OKY ofreció un mayor apoyo a sus filiales (112 hasta entonces).
El objetivo marcado, alcanzar el 50% en las ventas de las representaciones internacionales, llevó a la compañía a plantearse la introducción de sus otros productos en el mercado global. Las cifras fueron el fundamento de este cambio táctico. El sector de las impresoras, junto a las tintas y tóner cartuchos, representaba únicamente un 26% de los ingresos de OKY. El negocio de semiconductores suponía un 20% y el de las telecomunicaciones un importante 49%, por lo que la oferta global de OKY lograría, a partir de 2006, que la empresa se afianzara a nivel global.