Son las impresoras 3D útiles en el mundo de la medicina?

La industria médica ha demostrado que las impresoras 3D tienen gran utilidad dentro del sector. Como prueba de ello se han presentado distintos logros. Por ejemplo, la creación de fármacos para el tratamiento de enfermedades mortales o la impresión de tejido cartilaginoso.

Fármacos impresos en 3D

La medicina está sacando gran partido a las posibilidades de la impresión de objetos en tres dimensiones. Así lo ha demostrado un anuncio de la multinacional, especializada en nanotecnología, Parabon NanoLabs. Un equipo de investigadores de la compañía ha desarrollado un nuevo fármaco, único entre los de su gama. Se trata de un medicamento que permitirá combatir un tipo de cáncer que afecta al cerebro. La cualidad que lo hace único es que se ha utilizado una impresora 3D para crearlo.
Gracias a una técnica que permite el ensamble autónomo de las cadenas de ADN, el fármaco ha podido ser impreso molécula a molécula, emulando el funcionamiento de este tipo de periféricos, cuando se utiliza para imprimir, capa a capa, los objetos.

El gran logro de este fármaco es que el proceso de elaboración exhaustiva le permite, una vez dentro del organismo, dirigir toda su acción al mismo centro de la enfermedad, evitando así que pierda su potencialidad para combatirla.
El fármaco se encuentra aún en fase de pruebas, en la Parabon Essemblix, la plataforma de la compañía Parabon NanoLabs donde se desarrollan los nuevos medicamentos. El proceso que aún resta por concluir es poder hacer un seguimiento del fármaco, una vez dentro del organismo, para comprobar cómo ataca al tumor y evita ejercer su acción sobre los tejidos sanos adyacentes.

El tejido cartilaginoso obtenido por la Universidad Wake Forest

Un grupo de investigadores de Carolina del Norte trabaja actualmente en un logro aún más revolucionario para la industria médica. Su meta es utilizar la tecnología de impresión 3D para obtener réplicas perfectas –y por ende, 100% compatibles– de órganos humanos. Este logro permitirá acabar con dos problemas graves, relacionados con los trasplantes de órganos: las listas de espera de las personas que necesitan un órgano y el porcentaje de rechazo de los que se trasplantan.
Los investigadores de la Universidad Wake Forest ya han logrado dar un paso de gigantes en la consecución de este nuevo reto. Un proyecto desarrollado por James Yoo, en colaboración con Anthony Atala, ha presentado su primera gran creación: un tejido cartilaginoso, obtenido a través de una impresora 3D.

Utilizando células de la oreja de un conejo, un periférico para imprimir en 3D y una máquina de electrohilado o electrospinning, han creado un tejido cartilaginoso compuesto de material sintético y biológico. El tejido fue trasplantado en ratones y, ocho semanas después, aún seguía vivo y conservaba todas sus características originales. Anthony Atala recalca que con la nueva impresora pueden obtenerse geles, células y polímeros rígidos. Ésta característica, principalmente, será la que permita a los investigadores imprimir cualquier tipo de objeto, sin necesidad de utilizar cartuchos de tinta o el polvo y material aglutinante, empleado en las otras impresiones tridimensionales.