Una impresora de tinta modificada permite crear tejido cartilaginoso

Un equipo de investigadores estadounidenses crea tejido cartilaginoso utilizando un sistema que combina una impresora de tinta modificada y nanoestructuras sintéticas. La intención de esta investigación es poder lograr tejido de reemplazo que permita regenerar órganos humanos.

Impresión 3D de tejido cartilaginoso

Los investigadores del Instituto estadounidense de Medicina Regenerativa (Universidad Wake Forest) presentaron, a finales de noviembre, una creación revolucionaria: tejido cartilaginoso obtenido a través de un proceso de impresión en 3D. El equipo sustituyó los cartuchos de tinta de una impresora tipo Inkjet por unos especiales de tinta modificada y realizó la impresión sobre unas estructuras sintéticas. Estas nanoestructuras fueron especialmente diseñadas para permitir y sostener la multiplicación celular.

La tinta modificada utilizada en el proceso contenía las células del tejido cartilaginoso de la oreja de un conejo. La estructura en tres dimensiones obtenida se implantó en ratones y, ocho semanas después, aún estaba viva, manteniendo iguales características de elasticidad y resistencia que el primer día.

Sistema de impresión de tejidos tridimensionales

La impresora utilizada para lograr tal proeza fue también presentada oficialmente en el mismo mes de noviembre. El proceso necesario para la obtención de este tipo de híbridos tridimensionales combina dos técnicas de trabajo. De una parte, una impresora de tecnología Inkjet –chorro de tinta o inyección– y de la otra, una máquina de electrospinning –electrohilado o hilado electrónico–. El aparato de electrospinning funciona a través de corriente eléctrica, creando estructuras porosas de material sintético, conocido como polímeros. Estas estructuras o nanoestructuras se convierten en cartílagos cuando la impresora deposita sobre ellas células orgánicas procedentes del tejido de un ser vivo (la oreja del conejo, en el experimento descrito).

El resultado es un material, mitad sintético, mitad biológico, que posee la capacidad de asegurar la supervivencia del tejido. La parte sintética le confiere las cualidades de flexibilidad, elasticidad y resistencia necesarias. La orgánica o biológica genera el ambiente adecuado para favorecer el crecimiento celular.
La verdadera innovación del experimento es el tipo de impresora 3D creado por el equipo de Wake Forest. Antes de este dispositivo, otros equipos de impresión tridimensional eran capaces de lograr geles y células. Sin embargo, la máquina descrita es capaz no solo de lo anterior sino de crear polímeros rígidos, lo que abre el campo para la creación de cualquier tipo de estructura tridimensional necesaria.


El futuro de la investigación, según señala uno de los componentes del equipo, el doctor Anthony Atala, es sacar partido precisamente a esta novedosa característica. La creación de estructuras tridimensionales de reemplazo no se limitará únicamente a tejidos cartilaginosos sino que incursionará en la obtención de otros materiales biológicos. Especialmente, de aquellos necesarios para mantener con vida los tejidos, una vez implantados, y facilitar su capacidad regenerativa. En ese sentido, los órganos vitales del cuerpo humano, son la meta de estos investigadores. Actualmente están planteando iniciar la investigación de las posibilidades de esta nueva técnica en los riñones, mientras que otros órganos como el hígado o el páncreas están entre los primeros de la lista de las futuras investigaciones.